Maria Callas. ‘O Mio Babbino Caro’
September 4th, 2007 | by Diego |Esta mañana, hace un rato, leía a Antón Castro y su blog tan maravilloso sobre todo cuando sus pensamientos coinciden con los míos. Es el caso. Es curioso. Ayer escuchaba con mis hijos y mi mujer a Maria Callas mientras hablamos a la luz de la luna. Me vino a mi memoria muchos recuerdos que he querido compartir con sus lectores.
Antón, magistral, escribe lo siguiente:
“Estuve sólo una vez en Venecia, en 1990, y me perdí bajo la lluvia camino de Maestre. No fue lluvia, fue un auténtico vendaval. Entré en varios bares, la noche se había puesto imposible. En una de las librerías de viejo acababa de comprar un espléndido libro de Maria Callas. Tres años antes, había ganado el premio de Periodismo Álvaro Cunqueiro de “El Correo Gallego” con un artículo que se titulaba: “María Callas: aquella voz que estremeció el siglo”.
Luego me enteré de que la maestra de canto de Callas era Elvira de Hidalgo, una aragonesa de Valderrobres.”
Y mis recuerdos, no muy lejanos, los he compartido con Antón …
… “Ya hace años que visité Venecia, una ciudad mágica llena de encanto.
Recuerdo nos alojábamos en un hotelito cerca de la Piazza, y al abrir la contraventana cada mañana podía observar la catedral iluminada por el sol. También oir el silencio, un silencio que sólo en el campo se puede sentir.
Luego era ya cuestión de pasear por sus calles y observar a las gentes. Sobre todo a los venecianos. Me encantaba imaginar sus vidas, dónde han nacido, dónde viven, a quién quieren. Es un buen ejercicio que aprendí de mi madre, y ésta a su vez de la suya, mi abuela Antonia. Toda una personalidad. Ella ya a sus once años - los que tiene ahora mi hija mayor - estudio interna en Eton. Aunque extremeña sus nietos conversábamos con ella en la lengua de Shakespeare. ¡Qué maravilla!
Pero como dices para mí Venecia la asocio a Maria Callas. Fíjate, precisamente, a mis dos hijos siempre les regalo por Navidad - más bien sus Reyes respectivos - discos de Maria Callas.
Ayer noche también la escuchábamos mientras hablamos a la luz de la luna.
Gracias Antón por hacerme recordar tantos momentos”.
