¡Vaya delicia las Mermeladas de Argalla!

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El otro día tuve el placer de probar las Mermeladas de Argalla y sin duda me encontré con un producto muy conseguido que me sorprendió muy gratamente. Estas mermeladas orgánicas nacen en un pueblo de Teruel cercano a Albarracín y su lema es fruta, azúcar y cariño.

Llamaron mi atención en las estanterías de una céntrica tienda de Zaragoza. En concreto me compré una de piña y coco y una de tomate ideal para combinar con asados.

El pasado fin de semana hice un asado de pollo con verduras y esa mermelada que estaba para chuparse los dedos. La mermelada de piña y coco por su parte combina muy bien con la tostada con mantequilla.  En la tienda había otras muchas variedades: ciruela, pera, cereza con chocolate, etc y todas tenían una pinta irresistible.

Esperamos que Mermeladas de Argalla pronto se ponga a vender en internet porque es un producto bomba.

D.C.H

Pesadilla en La Torreta de Puerto Venecia

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Hartos de las compras fuimos a un bar restauran de Puerto Venecia para relajarnos. Como bienvenida nada más sentarnos nos pidieron de malas formas que cambiáramos de sitio, que el carro de la cría molestaba.

Nos movemos y finalmente pedimos las bebidas. Al cabo del rato, ya que estábamos, decidimos cenar. Aquí comenzaron los problemas serios.

Uno de nuestros amigos pidió que le cambiaran el huevo del bocadillo por un pimiento rojo: el camarero fue inflexible (no permitimos cambios en los bocadillos). Mi colega, por no discutir, cogió otro bocata. Cuando sirvieron nos encontramos con unos bocadillos bastante chungos, con rodajas de tomate mal cortadas, carne seca etc. Para colmo a mi colega y a su novia no les traían las bebidas.

Terminamos de cenar y no había rastro de las bebidas pero, qué curioso, si que figuraban en el ticket cuando pedimos la cuenta. Se lo comunicamos al camarero que regresó a la barra sin disculparse por el olvido de los refrescos. Volvió con un nuevo ticket en el que figuraban las bebidas de dos amigos que no se habían quedado a cenar y que previamente habían pagado en la barra. Se lo explicamos y el camarero lo negaba todo, tratándonos de mentirosos y de cuatreros. Su mala cara iba a juego con sus tatuajes de pirata. Se fue con el ticket en la mano y para nuestro asombro volvió empeñado en cobrarnos lo de nuestros amigos…

Obviamente no le pagamos esas bebidas y por supuesto no se nos ocurrió dejar ni 5 céntimos de propina. Un servicio pésimo. Ese camarero no sirve para estar de cara al público.

Pablo L.