Valoración positiva para Carrilé

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El otro día fui con mi hijo de dos añitos a comprarle unos zapatos. Después de recorrerme varias zapaterías y no encontrar lo que buscaba decidí entrar a Carrilé.

Lo primero que me llamó la atención fue el trenecito que tienen como asiento. Es una excelente idea para hacer que los peques se queden tranquilitos mientras se prueban el calzado.

Además, nada más entrar, las dependientas nos trataron con una amabilidad y paciencia impresionantes, enseñándonos todos los modelos y tallas con una sonrisa a pesar de que ya se acercaba la hora de cerrar.

Recomiendo que os paséis si tenéis oportunidad porque merece la pena tanto por el trato, como por la variedad de zapatos de niño, mujer y hombre.

Raquel