El milagro de Xango

XangoJuice

Los networkings son muy habituales en Zaragoza y cada dos por tres asisto e intercambio tarjetas con posibles clientes. Ayer me invitaron a uno, aunque nada más lejos de la realidad, de networking no tenía nada más que el nombre.

 

El evento de Xango, en pleno centro de Zaragoza, comenzó con una oradora que vendía las maravillas de sus productos milagrosos: menjunjes con gaba, aminoácidos  sintetizados en laboratorio y L-carnitina para aguantar el ritmo del día a día. Todo natural dicen.
Que sí radicales libres, que si propiedades antioxidantes o las imprescindibles xantonas, de las que nunca había oído siquiera hablar. La fruta del Mangostán es el nuevo oráculo y llega desde el exótico sudeste asiático para garantizarte una vida mejor, una vida más plena…
Sin eufemismos, puro dopaje para ir puesto al trabajo, al gimnasio y a la cama de agua.

Así de primeras, para alguien como yo, que me posiciono frontalmente en contra de los suplementos alimenticios y cualquier producto químico y sintético destinado a alterar la dieta, este tipo de productos me parecen repugnantes y peligrosos.

En ese momento me imaginé  intentando vender un producto en el que no creía y eso no me motivaba en absoluto. Estábamos 20 personas en la sala y estuve a punto de levantarme y salir pero por educación me quedé. ¡Y menos mal! Porque ahora empezaba el espectáculo de verdad. Un punto de inflexión. Un antes y un después en lo que venía siendo una charla soporífera.

 

Tomó las riendas un muchacho de gafas, con un cinturón horrible por cierto, y empezó a contar el plan de negocio. Lo importante a partir de este punto era únicamente el dinero y cómo alcanzar la meta de muchos: ser libres financieramente.

Que si Kiyosaki, que si ingresos pasivos, que si Bill Gates apuesta por el multinivel o que si el dinero es el que tiene que trabajar por ti… Tu vida con Xango va a cambiar de forma radical. Bienvenido al network marketing.

 

Para conseguirlo solo tienes que hacer crecer tu red. Tu serás tu propio jefe e introducirás a gente en tu sistema: si convences a tres personas ganarás 9 euros mensuales, si estos a su vez meten a otros tres: ganarás 27 euros, si esos nueve usuarios enrolan a sucesivos tríos, ganaras 218 euros… la voz soltaba cifras con emoción y cara de felicidad.

Mientras platicaba en el estrado, por detrás del muchacho de gafas se escuchó un fuerte estallido y algo afilado emergió desde el suelo como un volcán, reventando la tarima. Ante el asombro de algunos de los presentes, empezó a crecer una construcción milenaria de forma imparable, elevándose en los cielos con un ruido ensordecedor mientras los tablones de madera salían disparados en todas direcciones. Los grandes sillares de piedra se resquebrajaban por culpa del rozamiento e incluso se desprendieron algunos cascotes y pedernales que golpearon directamente al orador, que ni siquiera se inmutó.

El fenómeno cesó y el polvo comenzó a asentarse con lentitud. Los presentes entornamos los ojos intentando ver con claridad y ahora una gran pirámide egipcia de más de 300 metros de altura gobernaba la sala. En su punta refulgía la prometedora cifra de 8167 euros mensuales. Debajo le acompañaba la flamante sonrisa del que vende un monorail, que aún tuvo los bemoles de añadir que no ponía cifras superiores para no asustar a la gente.

Los productos dopantes o droguitas naturales, según cómo se vea, habían pasado tanto a un segundo plano que es quedó patente que no son el verdadero leit motiv de la empresa. Supongo que son productos que existen, aunque se han visto tantas cosas ya en esta vida…

Lo peor de todo es que hay miles de crédulos que todavía caen en estas trampas.

ANÓNIMO y punto